Los animales también acumulan estrés, y no siempre lo muestran como esperamos. Esto es lo que pasa de verdad en una sesión de Reiki para tu perro o tu gato, sin sorpresas.
Mudanzas, la llegada de un bebé, otra mascota nueva en casa, una convalecencia: cualquier cambio de rutina puede alterar a un animal más de lo que parece a simple vista. El Reiki para mascotas usa la misma técnica Usui que con personas, adaptada a un ritmo muy distinto.
No hay dos sesiones iguales
Con las personas podemos pedir que se tumben y se queden quietas 90 minutos. Con un animal, eso no funciona así. La sesión dura entre una hora y una hora y media, pero el tiempo real de trabajo depende de lo que el animal tolere ese día. Algunos aceptan la técnica desde el primer minuto; otros necesitan varias visitas para relajarse del todo.
Nada se le impone
Las manos se apoyan suavemente sobre los puntos de energía solo si el animal lo permite. Nunca se le sujeta ni se le obliga a quedarse quieto. Si en algún momento se levanta y se va, la sesión se adapta: parte del trabajo puede seguir haciéndose sin contacto directo, a cierta distancia.
Siempre presencial, con una excepción
A diferencia del resto de terapias del centro, el Reiki para mascotas es solo presencial: la auto-sugestión que usamos con las personas no se le puede pedir a un animal. La única excepción es cuando formamos previamente al tutor para aplicar la técnica básica en casa; en ese caso sí es posible dar seguimiento online.
Lo que no sustituye
Esta terapia no reemplaza ninguna revisión veterinaria. Es un complemento de bienestar y relajación, pensado para acompañar momentos de tensión, no para tratar síntomas físicos. Si tu mascota muestra algún signo de enfermedad, la prioridad siempre es tu veterinario.
Puedes ver la duración, el precio y el ciclo recomendado en la ficha completa, o escribirnos desde contacto si quieres contarnos la situación concreta de tu perro o tu gato antes de reservar.