No hace falta preparar nada especial, pero sí ayuda saber qué va a pasar. Esto es exactamente lo que ocurre desde que reservas hasta que sales de tu primera sesión.
El nervio más común antes de una primera sesión no es sobre el Reiki en sí, es sobre no saber qué esperar. Así que vamos a desmontarlo del todo, paso a paso.
Antes de venir: una llamada, no un formulario
Reservas por teléfono, WhatsApp o el formulario de contacto, y te llamamos para entender qué buscas y confirmar qué terapia encaja mejor contigo. Esta parte es gratis y sin compromiso: si al hablar vemos que no somos lo que necesitas, te lo decimos directamente.
Qué te vas a encontrar al llegar
Diez minutos de conversación previa, donde el terapeuta te explica qué va a hacer y resuelve cualquier duda. Permaneces vestido en todo momento: el Reiki no es un masaje ni requiere manipulación física. Las manos se apoyan suavemente sobre los puntos de energía, o se trabaja a unos centímetros sin contacto si lo prefieres.
Qué se siente de verdad
Lo más común es notar calor en las manos del terapeuta, una pesadez agradable en el cuerpo y bastante somnolencia; mucha gente se queda dormida. Otras personas no notan nada especial durante la sesión y sí un cansancio distinto al día siguiente. Ambas reacciones son normales.
Al terminar
El terapeuta te da algunas indicaciones sencillas y te explica el calendario digital de seguimiento, pensado para sostener el trabajo de la sesión en los días siguientes. No hay presión para reservar otra sesión: puedes venir una sola vez y ya está.
Tres cosas que te van a preguntar
- Si es tu primera vez con el Reiki o ya has probado antes
- Si estás en tratamiento médico o psicológico actualmente
- Qué te trae por aquí, sin necesidad de entrar en detalle si no quieres
Si todavía dudas qué terapia encaja con tu situación, puedes comparar las cinco en Terapias, o ver directamente el precio de cada una en Sesiones y packs.